Cambian apellidos indígenas para evitar racismo

Por Abraham Zamorano (EFE) LA PAZ – Una de las consecuencias más llamativas de la discriminación y el racismo que históricamente han sufrido los indígenas de Bolivia ha sido que muchos de ellos han optado por cambiar sus apellidos “indios” por otros “españoles”.

No son pocos los Plata que en su momento fueron Colque, los Gisbert que podrían haber continuado siendo Quispe, los Gallo que directamente tradujeron su nombre originario Walpa o los Cárdenas y ya no Choquehuanca, como es el caso de un ex vicepresidente. 

Incluso el mismísimo presidente de Bolivia, el indigenista e izquierdista Evo Morales, podría ser parte en uno de los casos de cambio de apellidos, o al menos eso asegura Muruchi Poma en la biografía que escribió sobre el mandatario.

Según Poma, hace cinco generaciones, los antepasados del presidente fueron los Katari, que significa víbora y coraje en aimara.

Sin embargo, Poma no aporta más pruebas para su afirmación de que se trataba de un apellido frecuente en la región de la que proviene el mandatario.

El pintor indígena Mamani Mamani, uno de los artistas bolivianos más internacionales y férreo defensor de la cosmovisión aimara, declaró a Efe que el presidente debería ser el primero en abandonar su apellido español para dar “ejemplo”.

“Hay que volver a recuperar en un acto de principios y de identidad”, defendió Mamani Mamani,que se hace llamar así, repitiendo su apellido, para “reinsistir” en la “revalorización de lo aimara”.

“El Gobierno y el Ministerio de Culturas deberían facilitar a la gente ahora la posibilidad de recuperar los apellidos y los nombres indígenas que están en extinción”, agregó el artista.

Según Mamani Mamani, en la actualidad, la adopción de apellidos españoles para evitar el racismo es un fenómeno que persiste pero ha remitido.

El propio ex vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas explicó a Efe que, “en tiempos en que el racismo y la discriminación eran muy intensos”, su padre optó por dejar de ser Choquehuanca para poder “acceder a un nivel de educación superior”.

“Después de estudiar primaria y secundaria con mucho esfuerzo, intentó acceder a un nivel de educación superior, y después de varios intentos no lo consiguió por el apellido”, aseguró Cárdenas, vicepresidente del primer gobierno liberal de Gonzalo Sánchez de Lozada entre 1993 y 1997.

Para Cárdenas, la mayoría originaria que puebla Bolivia, algo más de un 60 por ciento, ha dejado de abandonar su nombre desde “la lucha por las libertades democráticas incluyó la revalorización de los nombres indígenas”.

Sectores indígenas y oficialistas reprochan a Cárdenas, intelectual aimara opositor a Morales, la “españolización” de su apellido, entre otras críticas.

Recientemente, una casa suya, cercana al lago Titicaca, fue ocupada violentamente por un grupo de campesinos que le criticaron haber hecho campaña contra la Constitución promovida por Morales y desalojaron violentamente a su esposa e hijos del inmueble.

“Con todo gusto recuperaría el apellido”, dijo el ex vicepresidente, pero asegura que “las normas bolivianas son muy dificultosas y realmente es muy complicado” y apunta orgulloso que sus hijos “todos tienen nombres indígenas”.

Sin embargo, para Mamani Mamani “no es tan difícil” recuperar el nombre originario, y aunque “lleva muchos trámites y papeleos”, éstos no deberían importar si “hay compromiso para cambiarlos”.

Mamani Mamani, explicó que aunque su nombre legal es Roberto, desde siempre ha deseado llamarse Uyustus, en homenaje a “un pensador aimara”.

Si bien reconoce que “las generaciones anteriores han tenido que cambiarse de apellidos para ser admitidos en la sociedad y no sufrir el estigma de tener un nombre indio”, el pintor defiende ahora la recuperación de lo indígena por “autoestima”.

El artista además culpó a la Iglesia Católica, hasta la promulgación de la nueva Constitución en febrero pasado, de ser “un factor determinante para perder todos los nombres aimaras”.

“No se admitía que los bolivianos se llamaran como mis hijos: Illimani, Illampu y Amaru. No se aceptaba y tenían que tener nombres católicos”, agregó.

Tomado de www.elnuevodia.com

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