Muérdago

El muérdago es una planta mágica y sagrada asociada a la fertilidad y a la atracción de la buena suerte y el amor como veremos más adelante.  Esta planta siempre verde era la planta más importante para los antiguos druidas quienes la utilizaban para una variedad de fines mágicos que iban desde la protección y la fertilidad hasta la salud y la invisibilidad. 

El muérdago es una planta con una larga historia.  Esta planta se encuentra enraizada a los troncos de árboles y, aunque es capaz de fabricar su propia clorofila, necesita de los árboles para obtener sus nutrientes.  Algunos de sus principales huéspedes son los pinos, el roble y el manzano.  Esta planta cuenta con numerosas especies.

 Algunos creen que la amplia variedad de usos mágicos del muérdago se debe a que es una planta que no pertenece ni al aire ni a la tierra.  Un dato curioso es que los druidas al cortar esta planta no permitían que ésta tocara el suelo.  Hasta el día de hoy el muérdago en lo alto, ya sea del umbral de una puerta o del techo. 

Relacionando el muérdago con la salud podemos decir que es una planta relajante y aumenta la respuesta del sistema inmunológico.  El muérdago puede utilizarse en la quimioterapia y es buena contra los espasmos y la epilepsia.  Su uso prolongado puede resultar tóxico.  La sustancia activa del muérdago es llamada viscotoxina.

Quizás el muérdago es mayormente conocido por la creencia que afirma que besarse bajo una rama de muérdago hace que el amor se conserve.   Esta costumbre vive y se ha extendido por el mundo.  El muérdago es muy popular en las fiestas del solsticio de invierno o Yule y aparece para estas fechas aunque sean artificiales en muchos casos.

En la mitología nórdica el dios nórdico Baldr o Balde fue herido por una flecha de muérdago lanzada por Loki.  Según otras fuentes, Balder o balderus fue un semidios quien se enfrentó a  Høtherus por el amor de Nanna, princesa noruega.  Høtherus venció a Balderus matándolo con una espada llamada muérdago.  El muérdago es otro testigo de cómo las antiguas costumbres paganas sobreviven a la embestida del cristianismo.